Perfumes

Un perfume es una composición de fragancia normalmente, más o menos persistente, emitida de manera natural por una planta, animal, hongo o un determinado entorno. En la naturaleza, las fragancias son a menudo mensajes químicos y bioquímicos, como las feromonas o fitohormonas.
También puede ser la emanación de una sustancia natural, como por ejemplo, un extracto de flor, o creados o recreados a partir de varios sabores, disolventes y fijadores para el uso cosmético. Por lo general, se crean a partir de extractos de plantas y/o moléculas sintéticas. El uso de fragancias por los seres humanos se remonta a la antigüedad de las civilizaciones.
El concepto de perfume hoy en día a menudo se refiere a una composición olfativa especial, con una alta concentración de un olor propuesto y comercializada por diferentes marcas como Guerlain, Chanel o Estee Lauder. El perfume también se conoce como “extracto”.
La persona que crea un perfume es llamada perfumista (o de manera más coloquial “nariz”) y a la actividad se la denomina perfumería. Hoy en día, por abuso del uso del lenguaje, el término “perfume” también es utilizado para designar un agua de colonia o un agua de perfume.
La historia del perfume usado por el hombre, es muy antigua, pues se tiene conocimiento de que ya en el Neolítico, el hombre se frotaba con hierbas y especies para poder atrapar e impresionar a la presa que querían cazar. Muchas tablillas cuneiformes muestran que el uso y el comercio de perfume se conoce desde los sumerios. Todos los pueblos antiguos han hecho uso pesado, incluyendo los egipcios, en Alejandría había grandes fábricas de perfumes con base de canela e incienso kyphi. Las técnicas de producción eran rudimentarios, y se mantendrá hasta el final de la Edad Media, los productos fueron aplastados, machacados, grasa hervida, empapado, y se utiliza sobre todo la corteza, las resinas, las raíces o materia animal utilizado base (por ejemplo almizcle) o fijadores. Uno de los perfumes más utilizado fue el incienso, por primera vez en Omán, que ha contribuido a la creación de los reinos de Arabia. Por ejemplo, el incienso (llamado “Escalera del Cielo”) se menciona 118 veces en la Biblia, incluyendo 113 en el Antiguo Testamento. También se mencionan varias veces la canela, el acanto, la mirra, el nardo, el aloe, el azafrán o la caña de olor. El comercio de perfume también era próspero para las ciudades fenicias y griegas.
La Edad Media cristiana no parece haber hecho uso de los perfumes (la Iglesia sospechoso de estos “asechanzas del diablo”), excepto en forma de pomadas, ungüentos, bálsamos, cremas, inciensos, aceites aromáticos, corona y luego ceremonias religiosas. Los árabes, los capitanes de las rutas de especias, las importaron de China e India y sus técnicas. A partir de la Alta Edad Media, los francos y los lombardos recibir dignatarios especias Bagdad, Córdoba y Damasco perfumes y ungüentos base muy refinados. Ellos importan desde la India especies de pino, el mirto, el cedro o la canela. Después de las Cruzadas, el consumo parece aumentar, en particular en forma de bolas de jabón y el agua de rosas.
El gran levantamiento se produce en la Baja Edad Media y el Renacimiento (incluida la impresión, lo que permitió la difusión de libros sobre técnicas de perfumería), con dos novedades: por un lado, el desarrollo de la todavía, con un sistema de enfriamiento para facilitar la destilación y por el otro el descubrimiento del alcohol de etilo, para dar a los medios de comunicación que no sean aceites de perfume o grasas. Pero hará falta un siglo para ver el aerosol. La colonia, era una loción de salud muy apreciada por Luis XV y Napoleón I, era recetada por los médicos por fricción o por inyección hasta el finales del siglo XIX. La Ley Le Chapelier en 1791 prohibió el gremio maestro perfumista guanteros y promueve el nacimiento del perfume casa.
La última revolución se llevó a cabo en 1860, con los sectores industrial y comercial cuyas consecuencias son considerables: producción masiva de envases, la aparición de los grandes almacenes que democratizaron la perfumería y por encima de todo, la llegada de los primeros productos de síntesis, en relación con el desarrollo de la química orgánica. En 1882, Paul Parquet crea Fougère Royal, la primera fragancia en usar un producto sintético, la cumarina. Aimé Guerlain, hijo perfumista que abrió una tienda en París en 1828, en 1889 creó los elementos primera fragancia síntesis basada de vainilla y cumarina. Paul Poiret creó en 1911 la marca Parfums de Rosine, iniciando generación de diseñadores y perfumistas. Así nació el perfume moderno.
La perfumería adquiere su mayor apogeo entre 1920 y 1960, cuando llega la competencia en el mercado europeo, especialmente los cosméticos estadounidenses con el desarrollo de la comunicación de masas comercialización y el movimiento sociostyle (perfumes Estilo de vida, siendo el primero Charlie de Revlon en 1973).
La industria del perfume se concentra en unos pocos grandes grupos internacionales desde la década de 1990.